y el aliento calienta las aguas frías del rió.
Donde sigues buscando las figuras inertes de los que se ahogaron
en el crimen de tus manos y en la condena de los vivos.
Nadie encuentra ya su rostro,cuando todo se ha desvanecido.
Y los errores que cometimos se posan en el fondo del río.
Las vértebras torcidas,los corazones que herimos,la túnica que descansa
sobre la piel fina que cubre unos huesos podridos.
Dime al menos donde te consume la pena para ser tu abrigo,antes de que el tiempo
te borre de mi recuerdo y los versos ajados dibujen tu olvido.

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