lunes, 10 de junio de 2019

Los últimos días de un carroñero




Dispuesto a contar los ladrillos que forman este muro inquebrantable,
los presos en celdas de humo y cárceles de arena.
Lentos minutos que apresan el calor de las manos que rozan las verjas,
delirios de pastores encencerrados delante de cruces de madera.

El juicio de los días que acabaste bailando sobre una alfombra,
hecha con la piel putrefacta de todas tus derrotas.
La oscuridad que brilla en los dientes del contrincante,
abrazos bañados en sudor y sangre.

Hospitales vacíos, cuartos de ambulantes, sabanas sucias, gritos sordos y cobardes.
Placeres que se asustan en mitad de un momento de galantería.
Lo volvería hacer un millón de veces más, cuadros sucios que pinta la huida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Los últimos días de un carroñero

Dispuesto a contar los ladrillos que forman este muro inquebrantable, los presos en celdas de humo y cárceles de arena. Lentos minutos ...