lunes, 10 de junio de 2019

Los últimos días de un carroñero




Dispuesto a contar los ladrillos que forman este muro inquebrantable,
los presos en celdas de humo y cárceles de arena.
Lentos minutos que apresan el calor de las manos que rozan las verjas,
delirios de pastores encencerrados delante de cruces de madera.

Los espacion también cuentan





Relájate, mañana seguirá muriendo el sol cada tarde,
y veremos más lunas que días tristes.

No podrán robarte de los bolsillos el dinero que perdiste,
ni retener el murmullo cuando se enciendan las luces del cine.

Balbucean tu nombre entre sonrisas y arcadas,
se acomodan en el asiento esperando que alguien los bendiga.

Sin paz no hay guerra





Ella me dijo que estuvo en la guerra y da igual que guerra. Le creí porque sus piernas serían capaces de ganar cualquier conflicto.

En realidad, su guerra había terminado y dejo de camuflarse. Ahora solo se desvanecía entre las mesas de aquel bar.

Nada en ese lugar era justo, pero… ¿qué importa eso en la guerra?

Los últimos días de un carroñero

Dispuesto a contar los ladrillos que forman este muro inquebrantable, los presos en celdas de humo y cárceles de arena. Lentos minutos ...