jueves, 26 de julio de 2018

Los domingos se hicieron para perder

(Ilustración de Antonio Silva Alonso)


Solamente abría los ojos para llorar.
¿Que hace que el mundo se vea tan maravilloso, cuando no hay nada que admirar? 
Siempre luchando contra la adversidad y los temores.  
Pero aquí estas, intentando desalentar las mentes que contaminaste. 

No soy uno de esos escritores de mierda, ni el verdugo de un poeta 
No colecciono cicatrices para ponerlas en venta.
El mundo no se va escapar por que estés triste,  
no puedes justificar con nada el fracaso, sólo combatirlo con tus actos.

Cuando te has propuesto ser valiente, pero la suerte se ha escondido, 
no valemos para viejos tiempos que se arrojan jóvenes al vacío. 
¿Dónde darán forma las manos que se tuercen al tacto?  
Te volviste invisible cuando dejaste todo atrás.

Se desliza con los pies descalzos sobre los lindes de la cama,
perturbando los sueños que se desangran con los filos de las sabanas.  
Cuando las luces se apaguen recuerda su nombre.  
Cometer dos veces el mismo error no es un error, es una elección.
 
Se acabó el destierro de tu calma.
Hacen fila echando espuma por la boca, desollando la garganta,
las ganas imperiosas que tienen de machacarte la cara.
Mantén la sonrisa impoluta, mancha el marcador de sangre.  

Eres un depredador y ellos la caza,
engulle con los nudillos cada punto de su alma. 
Se han alimentado durante años delante del televisor, 
con comediantes y falsas esperanzas. 
  
Ahora te ven como un bicho raro,
se mofan de este comportamiento pueril.  
Sácate el anzuelo, levanta las rodillas del suelo, mirales a la cara.  
Y después destroza el mundo que han construido alrededor de ti.


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Los últimos días de un carroñero

Dispuesto a contar los ladrillos que forman este muro inquebrantable, los presos en celdas de humo y cárceles de arena. Lentos minutos ...