presos reincidentes esperando una puerta abierta para su huida.
La justicia innata de la buena voluntad y el silencio de una víctima.
No todos los barrotes encierran bestias,
ni la vida contempla el que entendamos
Lágrimas secas ,humedeciendo tinajas, ataúdes,
haciendo suaves las espinas, invitándote a la despedida.
Suenan cuernos de impotencia ante las crueles zarzas.
que se enredan al correr en las heridas.

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