domingo, 9 de septiembre de 2018

Nada prueba la fatiga




Detrás de cada puerta se esconde una brecha.
No estaba en mis planes perderme,
ni tampoco macerar con tanta paciencia.

Calzarse las Adidas con una moneda
o dejar fluir esta ficticia apoplejía.  

En la inocuidad de mis actos, se han perdido todas las perseidas.
Las busco en el fracaso complaciente,
me extraño tanto dentro de esta tristeza.

Abandono el legado y su soberana indulgencia.
La estupidez que precede a la decepción,
de no encontrar otra vez una respuesta. 

 

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