viernes, 14 de septiembre de 2018

Réquiem para un bastardo



Bastardo y versátil con el puñal, perfora el telar.
Preservar las notas disonantes, acelerar y sobrevivir al ritmo de sus talones.
Bastardo y decrépito en el resplandor de una duda,
atado a la memoria de las palabras, hazlo y deja de vacilar.

Bastardo y empático en las mentiras, no te fíes de Teddy.
Bastardo y cruel despertar, bajo la sombra de una mano que no tiembla.
Retuerce las entrañas hasta que no deja ni una sola gota dentro.
En la fortaleza de un hombre o una mujer, no cabe ninguna deidad.
Bastardo alarido de proeza y desventaja, de la lucha interna encarnizada.
No soy esclavo de nada en la vida y menos de lo que amo.

Todos los señuelos recogen piezas del infierno que logré evadir, cuando me propuse luchar y dejar de ser la mierda que fui.


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