domingo, 12 de agosto de 2018

Mierda gourmet


 
(Ilustración de Tania Nieto Díez)


Hace tiempo que los días no vuelven,
y que en las quemaduras no florece la piel.  
Sentirse un inadaptado en manos de un puñado de patanes intelectuales,
que vacilan borrachos delante de un espejo opaco.

Alimentándose de mierda enlatada gourmet,
en libros, películas, discos y viendo las noticias a la hora de comer.
En invierno no piensas a que se dedica el sol, ni a quién andará quemando.
Solo compruebas que todo esté bien, buscando si alguien murió de frío el pasado verano
o si caerá de su trono el último rey.
Existe una letanía de protestas, que se escapa entre un millón de voces,
impidiendo que se puedan empoderar.
Escudriñando en miradas ajenas una cierta complicidad,
y combatiendo esta mierda de falsa inseguridad que no nos reconoce.
Prueba a buscarte entre  puntos y comas de este y otro lugar,
te aseguro que te verás; intenta rescatarte.
Estas tan perdido como para que no te encuentren,
o tan escondido como para que no te puedan ver al pasar.
Te hace suspirar, respirar hondo, ahogarte, guardar silencio en público,
hablar a solas, te aleja de lugares a los que quieres ir,
y soportar en tu cuerpo el romper de las olas.
Estás forjando una armadura que solo traspasara el tiempo,
para lentamente dejarte morir.
Si viviéramos lo suficiente como para ver las consecuencias de nuestros actos,
no caminaríamos  toda la vida sobre la cuerda floja.
Con los dos pies a la vez, pensando solo en la caída, y con los ojos cerrados.
Todos los principios no terminan.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Los últimos días de un carroñero

Dispuesto a contar los ladrillos que forman este muro inquebrantable, los presos en celdas de humo y cárceles de arena. Lentos minutos ...